
La tarima flotante es un tipo de pavimento que se instala sobre la solera existente, que no está ni clavado ni pegado a la misma.
Los pavimentos flotantes presentan la ventaja de instalarse sobre el suelo existente sin necesidad de levantar ni demoler el mismo. Tan solo es necesario extender una capa de aislamiento, para eliminar pequeñas irregularidades sobre la superficie, que ha de estar nivelada, no soportando desniveles superiores a 1 cm. Además, hay que tener en cuenta que las irregularidades del suelo (abultamientos, hondonadas,…) de no corregirse se transmitirán al suelo acabado, por lo que será recomendable la aplicación de pasta autonivelante que nos garantiza una superficie plana para la óptima instalación del nuevo suelo.
El sistema de unión entre piezas es por lo general de clic, por lo que no se necesitan ni clavos ni adhesivos. En algunas ocasiones se utiliza el sistema de encolado.
La capacidad para colocar este pavimento sin retirar el preexistente, así como su rapidez y sencillez de instalación, lo convierten en el tipo de suelo más utilizado en reformas.
La diferencia básica entre las tarimas flotantes radica en la última capa, pudiéndose ser de madera noble o de material sintético.
Se pueden agrupar en 3 tipos:
1.- Tarima flotante laminada
Los suelos laminados sintéticos son aptos tanto para un estilo de vivienda clásica como moderna. Tienen una mayor resistencia a la humedad que otros pavimentos de madera, algunos especialmente recomendados como las nuevas tarimas hidrófugas, para cocinas y baños. Los pavimentos laminados no necesitan ceras o acuchillados, lijados ni barnizados.
La tarima flotante laminada está fabricada a partir de un tablero de fibra de alta resistencia de entre 7 y 12 mm sobre el que se adhiere una superficie decorativa con una capa que le otorga una gran resistencia al desgaste. Dependiendo de la resistencia de la capa de uso se clasifican en AC3, AC4 y AC5 siendo esta última la más resistente. Para que el suelo permanezca estable en su forma, las planchas presentan en la contracara una o más placas impregnadas, conocida como contrabalance.
Se compone de varias capas, normalmente de derivados de la madera, siendo la última capa un compuesto sintético de resinas de melamina a alta presión, que lleva impreso un dibujo imitando madera u otros materiales.
Existe una gran variedad de estilos, formatos, colores y texturas, existiendo imitaciones de prácticamente todas las maderas naturales (roble, haya, cerezo, nogal, arce, wengué y tropicales), así como de cerámica y piedra.
El pavimento sintético es más duro que la madera, por lo que
resiste mejor los arañazos y los tacones. También reacciona mejor a las manchas, y los laminados de alta gama incluso a las quemaduras de cigarrillos.
Los suelos se clasifican en cinco calidades según la norma EN 13329. Estas categorías son el resultado de un test de abrasión con una rueda de papel de lija, hasta que el dibujo decorativo pierde su apariencia original.
Según el número de vueltas soportadas, los suelos se clasifican en:
* AC-1 (más de 900 vueltas)
* AC-2 (más de 1.800 vueltas)
* AC-3 (más de 2.500 vueltas) (Uso normal: vivienda)
* AC-4 (más de 4.000 vueltas) (Uso elevado: locales comerciales)
* AC-5 (más de 6.500 vueltas) (Uso intensivo: centros comerciales)
Las categorías comerciales suelen ser las tres últimas.
Disponemos de las marcas más importantes del mercado en suelos laminados, entre ellas:
LEMNOS, GRÜNDORF, QUICK-STEP, PERGO, FLINT, …

Ventajas:
* Rapidez de instalación
* Resistencia al desgaste y abrasión
* Resistencia a la presión e impactos
* Facilidad de limpieza
* Bajo mantenimiento
Desventajas:
La mayor desventaja de este pavimento es su debilidad en las juntas. La superficie de la tabla es realmente dura y resistente, en comparación con la madera, pero lo que más afectado resulta con los años son las juntas, que se abren y se arquean.
La mayoría de los diseños, desaparecen al paso de pocos años, haciendo imposible la localización de repuesto, por lo que si no conservamos una cierta cantidad para una eventual reparación, tendremos un problema de difícil solución.
A diferencia de las tarimas flotantes de madera, una vez que una junta se ha astillado por un golpe o por humedades, no es
posible lijar ni reparar la pieza, siendo necesaria su sustitución, lo que obliga a levantar parte del suelo, incluyendo los rodapiés.
2.- Tarima flotante de madera multicapa
Los suelos flotantes de madera natural multicapa son la elección perfecta si lo que desea es un suelo con un aspecto similar a la tarima maciza tradicional, sin necesidad de realizar grandes inversiones para conseguir ese toque especial.
Es un pavimento de madera constituido generalmente por tres capas: superior o de uso (madera noble), intermedia o persiana y base o soporte. Su instalación se caracteriza por que las tablas se unen entre si mediante diferentes sistemas, pero se apoyan sobre el soporte sin fijarse al mismo de ninguna forma.
Se compone de una base inferior de estabilización, y dos o más capas de madera. La capa intermedia suele ser de madera resistente y económica, como pino o abeto, y la superior o de acabado, de madera noble de espesor entre 1,5 y 4 mm, de manera que pueda lijarse y barnizarse. El sistema de unión, al igual que los suelos sintéticos, es de anclaje tipo clic o machihembrado encolado.
La capa de madera noble, puede incorporar una última capa con un tratamiento superficial tipo barniz haciéndolos resistentes a la abrasión y rayos ultravioletas, preservando el
color de la madera en el tiempo. La dureza de la capa de barniz se mide con el test de Brinell.
Según la Federación Española de Pavimentos de Madera (FEPM), ningún pavimento de madera ya sea flotante o otro modo de colocación podrá adoptar el nombre de parquet si no alcanza el espesor de madera noble de 2,5 mm.
Al igual que la tarima flotante sintética, el problema más habitual suelen ser las juntas y arañazos; aunque su reparación es sencilla, pudiéndose hacer parcialmente o integrada en el proceso de restauración de lijado y barnizado.
Disponemos de las marcas más importantes del mercado en tarima flotante de madera multicapa: KALDIA, PARADOR, GRÜNDORF.
3.- Tarima flotante de madera maciza
Los suelos de madera maciza tienen una gran belleza natural y gracias a su robustez garantizan durabilidad para una vivienda con estilo. Es una solución ideal para aquellas personas que quieran equipar su vivienda al más alto nivel, evocando la sensación de tener la naturaleza bajo sus pies.
Este tipo de suelo está constituido por tablas de madera maciza que permiten formar diversas figuras geométricas y que según el sistema de apoyo podemos distinguir entre:
* Tarima flotante: cuando las tablas se apoyan directamente sobre el soporte y se unen entre sí por encolado, grapas u otro tipo de sistema.

* Entarimado tradicional: cuando las tablas se fijan sobre rastreles.
Normalmente se presentan en largos variables y el espesor de las tablas suele oscilar entre 12 y 20 mm de grosor. Pueden presentarse sin juntas laterales, o con juntas a media madera.
Debemos tener en cuenta las imperfecciones propias de la madera que admitiremos en este tipo de suelos, tales como betas pronunciadas y nudos, ya que es un producto natural.
Su conservación y restauración es muy similar al parquet, permitiendo aún más acuchillados que éste, debido a su mayor espesor.
Los tipos de tarima maciza más utilizados son: Arce, Haya, Cerezo, Nogal, Pino, Roble, y maderas tropicales de África como el wengué, doussie, iroko,… y de Amazonas como la jatoba, merbau, ipé, panga, sucupira, cumaru, o teca.
Disponemos de las marcas más importantes del mercado en tarima flotante de madera maciza: ANADYR, PARADOR, IMA, GRÜNDORF