Me llamo Luis María Galarreta, soy el fundador de esta empresa, de ahí el nombre de LMG. Mi abuelo ya realizaba obras y mi padre lo hizo durante toda su vida, y yo llevo dedicándome a ello desde hace más de 20 años.
Cuando en 1989 creamos LMG, nuestro mayor atractivo era la ilusión y las ganas con las que empezábamos. El tesón y el empeño que le echábamos a todo lo que hacíamos.
Empezamos con pequeñas obras cerca de nuestras instalaciones, y poco a poco nos fuimos expandiendo geográficamente como una mancha de aceite. Realizábamos principalmente reformas de viviendas.
A lo largo de los años, a la vez que aumentaba nuestro volumen de obra, hemos realizado numerosas obras de diferentes características, envergadura y complejidad, tanto de interiores como de exteriores, acometiendo todo tipo de trabajos de diferentes oficios y gremios. A su vez, hemos creado un gran equipo de profesionales en el ramo de la construcción.
Hoy, más de 20 años después, seguimos poniendo el mismo ímpetu y empuje, pero además hemos añadido un nuevo valor, que es la experiencia. Una experiencia que hace que seamos muy precisos y minuciosos a la hora de trabajar y hace que gocemos de una muy buena reputación en el sector de las obras y reformas.
Después de muchas alegrías y algún que otro traspié, tiempos buenos y otros más difíciles, hemos aprendido que el esfuerzo y el apostar por un buen equipo humano tiene su recompensa. La muestra es que aquí seguimos después de tantos años, creciendo pero dando el mismo servicio cercano y personal que a todos nos gusta.
Todo esto nos ha servido para poder desarrollar obras completas en tiempos ajustados, evitando retrasos innecesarios y haciendo que nuestra experiencia y capacidad técnica se conviertan en garantía de éxito.
LMG agradece la confianza depositada en nosotros, a todo el personal que ha formado parte, forma y formará, a los clientes pasados, presentes y futuros y a los proveedores que tan bien nos han tratado.